Girar y girar para elevar el alma

Hace unos años atrás, específicamente en el 2009, la primera vez que tomé clase con Mohamed el Sayed aquí en Venezuela, y mi primer seminario en danza árabe, tuve la oportunidad de aprender sobre el giro sufí, o giros de los derviches.

Derviches

La experiencia fue única, aunque desconozco un poco del tema, la teoría de lo que he leído dice que es una práctica de giros que realizan de manera religiosa en Turquía los derviches que practican el sufismo, que se refiere a la parte espiritual del Islam (religión basada en el libro del Corán), también le llaman la danza del corazón, se enfoca en el perfeccionamiento de la fe, la purificación del ego, el acercamiento a Dios, es una práctica que se realiza con humildad y con sinceridad absoluta, que corresponde a un trabajo interior, despojándose del ego.

En egipto la práctica se lleva a cabo como danza Tanoura en los festivales o encuentros sufíes, a diferencia de Turquía donde visten de bata larga blanca, de la cual no tengo nombre de referencia, en Egipto usan una falda redonda decorada con colores que representan a cada una de las órdenes sufíes.

Tanoura

Mi experiencia personal fue purificadora, el giro me llevó a un punto de trance en el que sólo fluía la energía desde mis pies hasta mi cabeza, recuerdo bien que comencé a girar y a girar hacia el lado derecho y miraba la mano para no marearme como Mohamed nos enseñó, estábamos girando unas 25 mujeres, el resto… sólo miraba.

Recuerdo perfectamente cuando Mohamed nos decía que el mareo era un estado mental, que no era real, empecé a creerlo, nos decía que dejáramos a un lado la pena, el miedo, la vergüenza, estar pensando en el que dirán las que están sentadas viéndome girar, recuerdo que al inicio nos explicó que después de la elevación o el éxtasis era normal caer al piso, y mis pensamientos fueron estos:

– “Mi mamá dice que tenga cuidado con las prácticas espirituales y rituales extraños”
E
liminé este miedo pensando en lo bien que se estaba sintiendo estar dentro de esa energía girando en mi propio eje.

Luego pensé en que dirán las que están mirando y sobrepasé eso simplificandome a un:
– “No me importa, yo vine a aprender”.

Luego recuerdo que pensé:
– “Y si me caigo?, como dijo el maestro”

Y también me respondí:
– “Del piso no voy a pasar”

Poco a poco se fue toda mi preocupación, toda mi ansiedad, toda mi pena, todo lo que se refería a “mi” y al “yo” se fue, se desvaneció con la voz de Mohamed que repetía que el mareo era un estado mental, que nos despojáramos de nuestro ego, de todo lo que se nos iba atravesando en la mente.

Recuerdo que me dijo en un momento:
-“Deja de mirar tu mano!” 

Lo hice, empecé a girar viendo por dentro, ya no estaba anclada a un punto, ahora podía ver desde adentro, mover los brazos, subir la mirada, también ver mis pies y a las demás que giraban a mi alrededor.

Girando

Luego cuando yo estaba mirando hacia arriba el giro se hizo más fuerte y más rápido, giraba en las puntitas de mis pies fluyendo desde abajo hacia arriba con toda la energía, no sentía mi peso, de pronto sentí como algo se salía desde la profundidad de mi pecho, acompañado por extraños quejidos desde la gravedad de mi voz, luego el giro se fue.

Es como si toda esa energía me hubiera soltado y suaz! me desvanecí al piso cayendo, no se como, porque no recuerdo, sólo se que reaccioné en el piso boca arriba muerta de la risa y con Mohamed viendome desde arriba con la sonrisa maaaasss hermosa que jamás habré apreciado nunca antes!!! La sinceridad de su alma se conectó con la mia y me dijo: -“vente, vamos a seguir girando”

Tomé su mano y me levanté, pero por la forma en que las demás me miraban me cohibí, no sabía de nada, sólo de la felicidad que tenía adentro!

No me acordaba casi de nada, lo único que se es que estaba viviendo esto pero yo no estaba completamente presente, no recuerdo algunas cosas si no hasta que algunas personas me lo hicieron traer a la cabeza, como lo de los quejidos, haciéndome una pregunta un poco fuera de lugar como: -“epa, usted tuvo un orgasmo?” y yo: -“whaaaaattt?? jajajajajja nooooooo, por que?” y me explicaron lo que pasó. Ahí fue cuando pensé un poco en lo que viví, eso me cohibió un poco y preferí no continuar girando, además que no paraba de temblar. Pero lo que si recuerdo bien es que esos quejidos venian desde muy profundo de mi pecho y sentí una especie de libertad, una conexión profunda con todo y con todos.

Después de lo que vivimos, lo cual transcurrió en unos 40 minutos girando, hicimos una rueda de comentarios sobre lo experimentado, yo todavía no lo podía creer y quería hablar de eso, pero el maestro nunca me dió el micrófono, sólamente dijo que a él le tomó unos 15 años comprender. Bueno, ahora que quedará para mí?, no volví a hablar con Mohamed de esa experiencia.

Akisha y Mohamed

El regreso a San Cristóbal en bus desde la ciudad de Caracas fue el más tranquila, relajada y feliz, me sentía plena, llena de dicha y muy agradecida, no estaba viendo ni mirando el mundo, estaba contemplando todo lo que observaba. Todo mi sentir y mis palabras eran suaves, era como si hubiese estado dopada.

El siguiente año el maestro Mohamed volvió a venir, volvi a girar, pero esta vez no fluyó, sólo éramos 3 disfrutando del trance, nadie se animó a vivir una verdad, aún mi mamá me dice: -“mamita, cuidado con esas prácticas” jeje pero es algo que definitivamente voy a buscar nuevamente y a vivirlo.

 

 

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